Lo mismo ocurre con la ansiedad. Está bien querer rebajar todos esos síntomas tan y tan molestos y difíciles. Pero centrarnos únicamente en ellos es como romper la alarma de un fuego y dejar el fuego encendido. Hay que ir a las causas. Hay que ir hacia adentro, hacia esas creencias dañinas y puede que muy inconscientes. La ansiedad se mantendrá latente mientras no desenredemos esas creencias, actitudes y comportamientos que en nada nos ayudan, y son, con toda seguridad, falsas.

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