Disminuye el perfeccionismo . En exceso es un enemigo de la salud y del bienestar. La perfección nos daña desde el momento en que nos volvemos críticas e hiper exigentes con nosotras o con los demás; cuando esperamos hacerlo todo perfectamente bien y sin el más mínimo error; cuando no nos damos la oportunidad de fallar, corregirnos y por lo tanto crecer; cuando  nos evaluamos a nosotras mismas en función de los resultados que obtenemos; cuando relacionamos la necesidad de ser perfectos con la necesidad de sentirnos valiosos; cuando valoramos cualquier error como un fracaso.

Aflojemos. Tenemos todo el derecho a fallar, a levantarnos, a intentarlo de nuevo. No veamos fracasos donde solo existen oportunidades para evolucionar, para ver las cosas desde otra perspectiva o punto de vista. Valorémonos por lo que somos. Y somos humanas. Valoremos en cambio nuestra tenacidad, nuestras ganas de seguir adelante, nuestra sabiduría al evolucionar.

Rosaana B.

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